No sabía si tus ojos eran de resfrío o pena. Había mucho ruido. Nunca pude distinguir bien lo que sentías y creo que yo tampoco podía distinguirlo en mi. Nos confundíamos. Siempre se tiene mucho que decir cuando perdemos al otro, cuando tenemos más miedo que deseo.
Él busca amar sin mañana, no abría los ojos para mirarme.
¿El hombre sabe amar fuera de su fantasía?
¿El hombre se asemeja más a un animal o a un Dios?
Nunca es suficiente, por eso nos volvemos locas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario