Mientras leía por primera vez a Woolf, presentí que había decidido sobre su muerte -si se puede decidir aquello-. Era insoportable su sensibilidad y sufrimiento, no es concebible en este mundo su fragilidad ante la vida, tenía muchos fantasmas. Varios escritores se han suicidado y creo que la Literatura y su locura son responsables de aquello, el peor reflejo del abismo es un libro, más que el espejo. Cuando supe cómo murió, empecé a llevar piedras en los bolsillos, sentía que quizás detendrían mi sensibilidad o más bien me empujarían a ella, al fondo de ella.
Eso sí, yo no entraría en el río... entraría al mar.
Cuando conté esto, me saque las piedras de los bolsillos, para que no pensaran que hablaba enserio.

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