viernes, 9 de mayo de 2025

Miedo

No sabía si tus ojos eran de resfrío o pena. Había mucho ruido. Nunca pude distinguir bien lo que sentías y creo que yo tampoco podía distinguirlo en mi. Nos confundíamos. Siempre se tiene mucho que decir cuando perdemos al otro, cuando tenemos más miedo que deseo. 

Él busca amar sin mañana, no abría los ojos para mirarme. 

¿El hombre sabe amar fuera de su fantasía?

¿El hombre se asemeja más a un animal o a un Dios?

Nunca es suficiente, por eso nos volvemos locas.

jueves, 8 de mayo de 2025

Galerías de Arte

El arte se ha vuelto una sensibilidad egoísta, una resistencia mal enfocada. El artista actual vuelve a sí mismo, no sale de lo propio, se pierde, se vuelve loco, se intenta entender y percibir el mundo de una manera diferente. En este vuelco a sí mismo, deja de ver al otro, no es común que el arte, las galerías, los reconocimientos sean una elite y el arte sea considerado un lujo. Poseer o acceder al arte, tiene que ver con un reconocimiento social de clase. El artista intenta aliviar o manifestar su propio sufrimiento, pensando que así cambia el mundo, pero cierra los ojos. Son pocos los que intentan llegar al otro con su arte, la mayoría se convierte en su propia obra y crea un personaje que no sale de sí mismo. Por eso también tantos se dañan, caen en los vicios, tienen ataques de pánico o se matan. El ser humano es un ser social, no esta hecho para mirar solo su propio abismo. 

Cuando mencionan la resistencia a la fama, no muestran más que su deseo. 

Dicen que el arte salva, los salva y condena a sí mismos. 

Si todos fuéramos artistas, pocos abrirían los ojos. 

Si estudiaba teatro, solo iba a ayudarme a mi misma ¿El mundo necesita más actrices, bailarinas, artistas? 


jueves, 6 de febrero de 2025

Encantamiento del caos

Morandé plantea que el desencantamiento del mundo no llegó del todo a Latinoamérica. Weber no nos conocía. La magia sigue estando presente, usamos pulseras rojas en la mano izquierda, hacemos rituales, creemos en la brujería y podemos hacer amarres. Sin embargo, no sostenemos el caos, el paradójico caos, vivimos permanentemente en él, pero cuando se hace consiente nos paralizamos.

Sentir que hay un orden es una necesidad de la humanidad hacia una finalidad catárquica o tranquilizadora para el hombre desconcertado ante una humanidad organizada socialmente en un aparente caos.

En Latinoamérica sentir que hay caos es una necesidad tranquilizadora ante la humanidad desconcertada ante un nuevo aparente orden... por eso seguimos encantados y paralizados.


El hielo en Cien años de Soledad

¿Cómo me veo en el hielo? Un reflejo borroso que se va derritiendo, una apariencia por la cual nos vamos perdiendo y de la cual no queremos ser consientes.

El libro empieza con el hielo “El gran invento de nuestro tiempo” y lo aborda constantemente en el tema de la circularidad.

Todos los latinoamericanos hemos nacido en Macondo, en un sueño de espejos que hemos confundido con el hielo, donde todos estamos sufriendo la peste del insomnio, donde el hielo vuelve constantemente a nuestras mentes y nos convertimos en eso, en hielo y perdemos el sentido de la realidad, como gran parte de los personajes.

Y todo esto se vuelve una lucha frustrante y desagradable para los que quieren conocerse, otros no, se queda en el hielo encerrados en sí mismos. A los personajes les pasa esto, Rebeca se encierra, se desvincula con el mundo, se cree que está muerta “parecen dispuestos a sacrificarse por las apariencias” y se encierran dentro de sí mismos.

Pero se humanizan en su soledad y logran ver su reflejo claro y sueñan con volverlo a ver, (se da una relación sueño-espejo) con volverlo permanente y soñamos, nos curamos la fiebre del insomnio y volvemos a soñar con espejos infinitos y nos quedamos en el cuarto de al medio y necesitamos volver a soñar, porque recordamos y logramos llegar al reconocimiento de nuestra identidad la cual se encuentra inversa entre dos mundos: uno real y uno fantástico. Entre el sueño y lo real. Volvemos a soñar, pero nos confundimos ¿Dónde están los límites de la realidad? Nos vemos en un limbo del cual Gabo se ríe mediante el realismo mágico... les parece lo más asombroso del mundo que Melquiades tenga una placa, pero nos parece lo más común del mundo que la gente no vuelva a dormir “inútil costumbre de dormir”, la misma burla que Cervantes nos hace en El Quijote.

¿Dónde estamos? ¿En el mundo irreal o en el mundo real? Seguiremos en insomnio, seguirá la monotonía de la lluvia o llegaremos al amarillo. 

“Aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos, perdió su maravilloso sentido de la irrealidad” primera vez que se pierde el sentido de irrealidad y no de realidad y se conoce el secreto de la estirpe y se llega al conocimiento máximo, al amarillo el cual simboliza el amor, la locura, los problemas, pero en su conjunto la sabiduría de la vida: el sentido de mi existencia.

Traemos a nuestros hijos al hielo, el padre del coronel Aureliano lo llevo a conocer el hielo, es deber de ellos encontrar su verdadero reflejo simbolizado por el libro, el escribir y encontrarnos a nosotros mediante la literatura y finalmente plantar un árbol al entender que vivir radica en no caer en las apariencias y en ser fiel a mí mismo.

Semilla castaña donde muere el primero de la estirpe de cien años de soledad, donde Úrsula se consuela y olvida: “al margen del mundo y del tiempo”. Para muchas religiones antiguas los árboles, por su naturaleza auto regenerativa y su natural vinculación con la fertilidad, son la representación de la inmortalidad y a la vez los ejes entre el mundo real y el sobrenatural.

No mueran sin saber quiénes son, no mueran sin haber plantado un árbol, no mueran en el reflejo del hielo.

Que Dios esté conmigo.

“Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular.” 

El asombro de lo infinito, el laberinto maligno y milagroso de Borges. Es imposible no encontrar una constante de Borges en el azar si su literatura es la síntesis perfecta de sus constantes. La infinidad del libro, la misma estructura circular de Cien años de soledad resumida en un cuento. Es increíble, nos revela el secreto de su literatura y no lo puedo entender, nos da el camino, la solución del laberinto, su creación… y sigo extraviándome en él. No hay definición, no hay estilo, es un laberinto sin salida. Esto hace que su Literatura, aunque sea concentrada en un par de cuentos, un par de conferencias, un par de poemas, un par de palabras, un par de letras...sea interminable. Su milagro es la brevedad de su infinito. ¿Qué más se puede decir sobre el infinito? Nada está dicho o todo está dicho. No se encuentra la salida o la salida no existe. Solo Borges supo dominar su clave y transmitirla en su infinito asombro por la Literatura.

Leer sin ver

“Lo leo y no lo entiendo todavía” siento una profunda identificación con la amiga lectora de Piglia. Tal es mi locura por entender esa suerte de descarte que realiza Borges que cubrí mi desesperación con el amor que me produjo su voz, sus conferencias “siete noches”. Ya casi no veía. La ceguera le había arrebatado la escritura y la lectura física, ojo solo física. La vista no le pudo quitar la nutrición de lectura ¿leer sin ver? Creo que es el mayor talento que alguien puede llegar a tener. Borges lo tuvo. Su discapacidad fue “la arcilla convertida en arte”. Preciosa metáfora Borgeana. Si su vista le impedía plasmar en letras su mente, la voz no lo defraudo y aquí está el viejo sentado en un teatro hablando y a la vez escribiendo libros.

“He dicho que la ceguera es un modo de vida, un modo de vida que no es enteramente desdichado. Recordemos aquellos versos del mayor poeta español, fray Luis de León: Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Para mí, vivir sin odio es fácil, ya que nunca he sentido odio. Pero vivir sin amor creo que es imposible, felizmente imposible para cada uno de nosotros. Sin embargo, el principio “vivir quiero conmigo / gozar quiero del bien que debo al cielo”: si aceptamos que en el bien del cielo puede estar la sombra, entonces, ¿Quién vive más consigo mismo? ¿Quién puede explorarse más? ¿Quién puede conocerse más a sí mismo? Según la sentencia socrática, ¿Quién puede conocerse más que un ciego?”

Mientras su vejez avanzaba la ceguera lo invadía y la soledad teñida de amarillo era parte de él. Esa jaula que visualizaba cuando pequeño, ese jaguar que lo hipnotizaba recrean en su ceguera la vista que tenía del mundo.

En su cuento “El jardín de los Senderos que se bifurcan” existe una frase que fue un deleite para mi mente “Un pájaro rayó el cielo gris y ciegamente lo traduje en un aeroplano y a ese aeroplano en mucho (en el cielo francés) aniquilando el parque de artillería con bombas verticales.” Estas palabras reflejan la ceguera de Borges, su vista gris, una guerra área, su lucha contra lo que le es “imposible de hacer” en la cual claramente logra el laurel de la victoria. Logra derrotar las bombas que deseaban detener el camino de su infinita Literatura.



Miedo

No sabía si tus ojos eran de resfrío o pena. Había mucho ruido. Nunca pude distinguir bien lo que sentías y creo que yo tampoco podía distin...