Un encierro de paréntesis, un encierro del mundo real. Digo yo ¿Por qué encerramos palabras? las palabras son libres y si se las encierra, es con el único pretexto de hacerlas infinitas, otra forma de comerse el libro, otra forma de hacerlo infinito es comérselo a paréntesis.
Espejo, che, laberinto, pájaro, cervantes, vos, dos, dos en uno, azar, árabe, amenaza, acecho,
historia, linaje, lucha, duelo, luna, sol, ceguera, atardecer, amarillo, puñal, libros, erudito, Dios,
imaginario, yo, Borges, tiempo, pesadilla, Buenos Aires, rey, amor, (…) siempre queda algo que se
suprime.
El Aleph es un paréntesis de, bueno un poco menos de dos o tres centímetros. “Podría estar encerrado en un paréntesis y sentirme rey del espacio infinito” ¿Qué es el infinito si no se conoce?
Si se omite no se conoce, no se sabe que encierra, la venganza de las palabras es el anonimato de su contenido, a nadie le gusta ser encerrado. Borges se sintió rey del espacio infinito en las letras que no pudieron encerrarlo a él.
La muerte de un amor llevo a Borges, otro Borges, a ver el Aleph. Un amor llevo a Borges, el real Borges, a ver el Aleph. Estos dos Borges se diferencian en el amor y la infinidad que encierra, el otro Borges amo a Beatriz, el verdadero Borges amo la literatura, el otro Borges conoció el “el Aleph de la calle Garay, un falso Aleph”, el verdadero Borges es el Aleph.
“Un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros”
Un Piglia habla de un Borges que de algún modo es todos los cuentos
Un Jiménez habla de un viejo ciego que de algún modo lo vio todo
Un Cervantes conoció a un Borges que de algún modo vivió con él
Un Dios creo a un escritor que de algún modo es todos los escritores
Algo así como un paréntesis, algo así como un Aleph, algo así como Borges.
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