Piglia nos plantea que existen dos grandes lectores, una suerte de Kafka y un reflejo de Borges. Si eres Kafkiano te obsesionas con un libro, un libro intensivo en el cual se profundiza la lectura. La recreación de la locura en un libro. Por otro lado, si eres Borgiano tu lectura siempre será incompleta, más, más, más es lo que necesitas. Siempre falta algo.
En lo personal siempre he sido de encerrarme en un sótano oscuro con un libro por mucho tiempo, no he leído 30 libros este año, pero sí le puedo decir que le he encontrado el sentido a uno. Algunos pasan las horas de la noche, siendo la luna su única luz, leyendo hasta que el día decide levantarse. Otros, en cambio, pasan las horas del insomnio pensando en un libro, una página, una frase, una palabra, una letra… horas y horas matando su sueño con esa obsesión. Dos lectores que difieren en el método, pero se enlazan en el amor por la literatura. En esta ocasión me veo obligada a adentrarme en Borges (Kafka queda para la noche) este lector hambriento que devoraba sin piedad las mentalidades de cientos de escritores y siempre se quedaba con algo, una frase que anotaba, una frase metaforizada en la semilla de su escritura...y es que recolectaba palabras de sus lecturas y escribía en relación a ellas.
En el Aleph cita en primera instancia a Hamlet, nos presenta esta imagen de “rey del espacio infinito” y en torno a ella crea esta serie unida por el eje de lo infinito, como bien menciona Piglia. El don que posee el caballero en torno a la identidad es impresionante, toma estas frases y las enlaza en sus historias como dos espejos. Lo vemos muy bien en” La Historia del guerrero y la cautiva” son espejos como historias con un infinito de 1300 años. Esto es, en mi entendimiento, ficción especulativa, la formula de recrear similitud entre un hecho y su reflejo en el espejo. Eso es Borges y su discordia entre sus dos linajes: la biblioteca versus la guerra, el duelo entre los enlaces que capta Borges, el duelo entre las frases de los libros y los cuentos de su genialidad son su puñal de lucha, de lucha por su inmortalidad, que desde luego la logró.
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