jueves, 6 de febrero de 2025

Encantamiento del caos

Morandé plantea que el desencantamiento del mundo no llegó del todo a Latinoamérica. Weber no nos conocía. La magia sigue estando presente, usamos pulseras rojas en la mano izquierda, hacemos rituales, creemos en la brujería y podemos hacer amarres. Sin embargo, no sostenemos el caos, el paradójico caos, vivimos permanentemente en él, pero cuando se hace consiente nos paralizamos.

Sentir que hay un orden es una necesidad de la humanidad hacia una finalidad catárquica o tranquilizadora para el hombre desconcertado ante una humanidad organizada socialmente en un aparente caos.

En Latinoamérica sentir que hay caos es una necesidad tranquilizadora ante la humanidad desconcertada ante un nuevo aparente orden... por eso seguimos encantados y paralizados.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Miedo

No sabía si tus ojos eran de resfrío o pena. Había mucho ruido. Nunca pude distinguir bien lo que sentías y creo que yo tampoco podía distin...