jueves, 6 de febrero de 2025

El hielo en Cien años de Soledad

¿Cómo me veo en el hielo? Un reflejo borroso que se va derritiendo, una apariencia por la cual nos vamos perdiendo y de la cual no queremos ser consientes.

El libro empieza con el hielo “El gran invento de nuestro tiempo” y lo aborda constantemente en el tema de la circularidad.

Todos los latinoamericanos hemos nacido en Macondo, en un sueño de espejos que hemos confundido con el hielo, donde todos estamos sufriendo la peste del insomnio, donde el hielo vuelve constantemente a nuestras mentes y nos convertimos en eso, en hielo y perdemos el sentido de la realidad, como gran parte de los personajes.

Y todo esto se vuelve una lucha frustrante y desagradable para los que quieren conocerse, otros no, se queda en el hielo encerrados en sí mismos. A los personajes les pasa esto, Rebeca se encierra, se desvincula con el mundo, se cree que está muerta “parecen dispuestos a sacrificarse por las apariencias” y se encierran dentro de sí mismos.

Pero se humanizan en su soledad y logran ver su reflejo claro y sueñan con volverlo a ver, (se da una relación sueño-espejo) con volverlo permanente y soñamos, nos curamos la fiebre del insomnio y volvemos a soñar con espejos infinitos y nos quedamos en el cuarto de al medio y necesitamos volver a soñar, porque recordamos y logramos llegar al reconocimiento de nuestra identidad la cual se encuentra inversa entre dos mundos: uno real y uno fantástico. Entre el sueño y lo real. Volvemos a soñar, pero nos confundimos ¿Dónde están los límites de la realidad? Nos vemos en un limbo del cual Gabo se ríe mediante el realismo mágico... les parece lo más asombroso del mundo que Melquiades tenga una placa, pero nos parece lo más común del mundo que la gente no vuelva a dormir “inútil costumbre de dormir”, la misma burla que Cervantes nos hace en El Quijote.

¿Dónde estamos? ¿En el mundo irreal o en el mundo real? Seguiremos en insomnio, seguirá la monotonía de la lluvia o llegaremos al amarillo. 

“Aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos, perdió su maravilloso sentido de la irrealidad” primera vez que se pierde el sentido de irrealidad y no de realidad y se conoce el secreto de la estirpe y se llega al conocimiento máximo, al amarillo el cual simboliza el amor, la locura, los problemas, pero en su conjunto la sabiduría de la vida: el sentido de mi existencia.

Traemos a nuestros hijos al hielo, el padre del coronel Aureliano lo llevo a conocer el hielo, es deber de ellos encontrar su verdadero reflejo simbolizado por el libro, el escribir y encontrarnos a nosotros mediante la literatura y finalmente plantar un árbol al entender que vivir radica en no caer en las apariencias y en ser fiel a mí mismo.

Semilla castaña donde muere el primero de la estirpe de cien años de soledad, donde Úrsula se consuela y olvida: “al margen del mundo y del tiempo”. Para muchas religiones antiguas los árboles, por su naturaleza auto regenerativa y su natural vinculación con la fertilidad, son la representación de la inmortalidad y a la vez los ejes entre el mundo real y el sobrenatural.

No mueran sin saber quiénes son, no mueran sin haber plantado un árbol, no mueran en el reflejo del hielo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Miedo

No sabía si tus ojos eran de resfrío o pena. Había mucho ruido. Nunca pude distinguir bien lo que sentías y creo que yo tampoco podía distin...