“Lo leo y no lo entiendo todavía” siento una profunda identificación con la amiga lectora de Piglia. Tal es mi locura por entender esa suerte de descarte que realiza Borges que cubrí mi desesperación con el amor que me produjo su voz, sus conferencias “siete noches”. Ya casi no veía. La ceguera le había arrebatado la escritura y la lectura física, ojo solo física. La vista no le pudo quitar la nutrición de lectura ¿leer sin ver? Creo que es el mayor talento que alguien puede llegar a tener. Borges lo tuvo. Su discapacidad fue “la arcilla convertida en arte”. Preciosa metáfora Borgeana. Si su vista le impedía plasmar en letras su mente, la voz no lo defraudo y aquí está el viejo sentado en un teatro hablando y a la vez escribiendo libros.
“He dicho que la ceguera es un modo de vida, un modo de vida que no es enteramente desdichado. Recordemos aquellos versos del mayor poeta español, fray Luis de León: Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Para mí, vivir sin odio es fácil, ya que nunca he sentido odio. Pero vivir sin amor creo que es imposible, felizmente imposible para cada uno de nosotros. Sin embargo, el principio “vivir quiero conmigo / gozar quiero del bien que debo al cielo”: si aceptamos que en el bien del cielo puede estar la sombra, entonces, ¿Quién vive más consigo mismo? ¿Quién puede explorarse más? ¿Quién puede conocerse más a sí mismo? Según la sentencia socrática, ¿Quién puede conocerse más que un ciego?”
Mientras su vejez avanzaba la ceguera lo invadía y la soledad teñida de amarillo era parte de él. Esa jaula que visualizaba cuando pequeño, ese jaguar que lo hipnotizaba recrean en su ceguera la vista que tenía del mundo.
En su cuento “El jardín de los Senderos que se bifurcan” existe una frase que fue un deleite para mi mente “Un pájaro rayó el cielo gris y ciegamente lo traduje en un aeroplano y a ese aeroplano en mucho (en el cielo francés) aniquilando el parque de artillería con bombas verticales.” Estas palabras reflejan la ceguera de Borges, su vista gris, una guerra área, su lucha contra lo que le es “imposible de hacer” en la cual claramente logra el laurel de la victoria. Logra derrotar las bombas que deseaban detener el camino de su infinita Literatura.
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