“Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular.”
El asombro de lo infinito, el laberinto maligno y milagroso de Borges. Es imposible no encontrar una constante de Borges en el azar si su literatura es la síntesis perfecta de sus constantes. La infinidad del libro, la misma estructura circular de Cien años de soledad resumida en un cuento. Es increíble, nos revela el secreto de su literatura y no lo puedo entender, nos da el camino, la solución del laberinto, su creación… y sigo extraviándome en él. No hay definición, no hay estilo, es un laberinto sin salida. Esto hace que su Literatura, aunque sea concentrada en un par de cuentos, un par de conferencias, un par de poemas, un par de palabras, un par de letras...sea interminable. Su milagro es la brevedad de su infinito. ¿Qué más se puede decir sobre el infinito? Nada está dicho o todo está dicho. No se encuentra la salida o la salida no existe. Solo Borges supo dominar su clave y transmitirla en su infinito asombro por la Literatura.
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